NECESARIA MÁS CIENCIA, PARA GESTIÓN DEL PLÁSTICO: CIGAMX

* Nanoplásticos son amenaza invisible, se respiran y comen sin notarlo: José Carmelo Zavala

* Contaminación plástica afecta a mil 400 especies de vida silvestre al año: Laura Arreola

* Si es duradero, no es desechable, fue error ponerle ese apellido: Jessica Castañeda

* De 300 mil a 600 mil mdd, costos derivados de contaminación plástica: Luis G. Domínguez

Tijuana, B. C., a 20 de julio de 2026.- Es necesaria más ciencia para la gestión de los plásticos, porque hoy los envases, empaques y embalajes de plástico que desechamos cada día son cerca del 60% de la basura común y ha sido este uso desmedido, pero sobre todo tirar el plástico donde no va, lo que provocó que hoy esté por todas partes, incluyendo el cuerpo humano. .

Así lo remarcó el ingeniero bioquímico José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental México (CIGAMX), entrevistado en el marco del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, que esta semana trató el tema: “De la evidencia a la acción: Salud, gobernanza y el reto comercial y económico de los micro y nanoplásticos”.

Recordó que además de los plásticos fácilmente visibles, hay trozos muy pequeños que son ingeridos por animales como los peces y que luego terminan en el cuerpo humano, como es el caso de microplásticos menores de 5 milímetros y de los nanoplásticos, que son de micras, imperceptibles, y llegan al torrente sanguíneo porque la gente los respira y come sin notarlo.

El ambientalista y también empresario hizo un llamado a las empresas y a la sociedad, a vendedores y a consumidores, invitándolos a hacer un uso más selectivo del plástico y, una vez consumido, promover su reutilización y reciclaje, evitando a toda costa que residuos plásticos se tiren en vía pública, cañones, laderas, parques, alcantarillas, ríos, lagos o mares.

Precisó que del total de los Residuos Sólidos Urbanos cerca del 60% son envases, empaques y embalajes de productos, por ello debe haber una toma de conciencia en las empresas, a fin de que solo usen los empaques o embalajes indispensables para mantener en buen estado sus productos, sino para que innoven y exploren otras alternativas de empaque y embalaje.

El egresado del Programa LEAD de El Colegio de México explicó que el uso de los tipos de plástico que hoy conocemos empezó a darse en las primeras décadas del siglo pasado, pero sus virtudes iniciales, como ser duradero y barato, se convirtieron en pecado, pero no por culpa del material, que es virtuoso, sino por el mal manejo por parte de la sociedad en general.

“Generalmente, solo se usan una vez, lo que genera un problema por su volumen y rápida acumulación, hay en el mar cuatro o cinco islas de plástico, una de ellas, en el Océano Pacífico, es más o menos del tamaño de Texas y de un espesor gigantesco; se han convertido en nuestra pesadilla porque se tiraron donde no van, matando o deformando a especies”, dijo.

En cuanto a la diferencia entre envase, empaque y embalaje, explicó que en el caso de un medicamento, el envase podría ser el bote de plástico que contiene a las pastillas, mientras que el empaque sería la cajita en donde se colocan esos botes y el embalaje sería la caja grande o hasta la tarima en donde se almacenan o transportan todas esas cajas.

“Envasamos las cosas para poderlas transportar y que duren más tiempo; si son alimentos, para aumentar su vida de anaquel; el material del que está hecho el envase debe ser inerte para no reaccionar con el alimento o bebida que contiene; a veces se busca que no transfieran oxígeno o estén oscuros porque la entrada de luz descompone cierto producto”, dijo.

Qué pasó con el plástico, cuestionó, que en menos de 100 años pasó de ser un material virtuoso, porque no es biodegradable y al ser duradero significa que está asociado con lo sustentable, pero su virtud se volvió un defecto y lo mismo pasó con la virtud de ser barato, porque hay un uso desmedido, la respuesta es porque está en lugares donde no debe estar.

Por su parte, la ingeniera químico Jessica Castañeda Castillo, asesora técnica del CIGAMX, consideró que además de que el plástico no está siendo depositado en los lugares correctos, parte del problema de la contaminación es que se le puso un apellido que no tendría que llevar, el de “desechable”, algo totalmente opuesto a su propia naturaleza, que es duradera.

“Si es duradero, entonces no es desechable; yo creo que nosotros, al ponerle ese apellido desechable, fue donde cometimos un grave error que ahora no sabemos cómo ponerle un alto, porque las políticas que se van hacia ´cero plástico´, creo que son erróneas, no hay que pelearse con el material”, sostuvo.

El material, añadió, es virtuoso y nos ha ayudado mucho en temas ambientales, en temas de salud y de seguridad, el problema es qué hicimos con ellos y ahora con los micro plásticos, porque a veces creo que ponemos atención únicamente a los envases y las bolsas de plástico, por estas políticas públicas que se dieron aquí en los municipios, pero hay otras fuentes.

Opinó que los micro plásticos tampoco están solo en las llantas o la ropa, sino en muchas más fuentes a las que no se está poniendo el cuidado, porque estudios hablan de su presencia en el cerebro, la leche materna, la placenta, la sangre, el corazón, y algunas fuentes afirman que cada persona ya tiene en el cuerpo micro plásticos que equivalen al de una tarjeta bancaria.

En su intervención, Luis Gerardo Domínguez, subdirector del CIGAMX, recalcó que los micro y nano plásticos representan un gran desafío, como lo prueban datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el cual estima que los costos sociales y económicos de la contaminación plástica oscilan entre los 300 mil y 600 mil millones de dólares.

“Representan un reto para las cadenas productivas, el comercio y la competitividad, por lo que su presencia puede afectar a sectores como la pesca, la acuicultura, el turismo, la producción de alimentos y el abastecimiento de agua, además de que incrementan los costos de monitoreo, tratamiento, limpieza y cumplimiento regulatorio”, expresó.

Opinó que el desafío es de especial relevancia en Baja California, por sus actividades pesqueras, acuícolas, turísticas, industriales y comerciales estrechamente ligadas al Océano Pacífico y al Golfo de California, por lo que la presencia de partículas plásticas en especies marinas y cadenas alimentarias no es solo una preocupación ambiental y sanitaria, sino que puede volverse una barrera comercial.

Las respuestas, dijo Luis Gerardo Domínguez, deben incorporar criterios de economía circular, responsabilidad extendida del productor, innovación en materiales, vigilancia de las cadenas de suministro y la cooperación entre autoridades, empresas, universidades y consumidores.

Como expositora del Seminario, la doctora Laura Arreola Mendoza, profesora-investigadora del Instituto Politécnico Nacional, dijo que se estima que cada año al menos mil 400 especies de vida silvestre se ven afectadas negativamente por la contaminación plástica.

Tras compartir cifras críticas sobre la producción global de plásticos, explicó por qué hoy se considera que se enfrenta una crisis global por la presencia de micro y nanoplásticos, afirmando que se creía que cuando los plásticos se degradaran se acabaría el problema, pero no fue así y hoy está el problema de los micro y nanoplásticos, que son una amenaza invisible.

“La mayoría de estos residuos plásticos se filtran en los entornos terrestres y a los entornos marinos también, y cruzan fronteras; los muchos plásticos que se estén liberando en algunos países, seguramente van a llegar a los territorios de otros”, expuso.