El T-MEC ha sido clave para la inversión: desde su entrada en vigor en 2020,
el comercio de América del Norte se incrementó 55%.
El 84% de las empresas mexicanas considera que el tratado ha tenido un
impacto positivo para sus actividades y para el desarrollo económico del país.
Estados Unidos concentra por sí solo más del 40% de la inversión extranjera
directa acumulada en México.
Esta semana inicia el proceso formal de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y
Canadá (T-MEC), el acuerdo comercial que da sustento a uno de los bloques económicos más
dinámicos y competitivos del mundo. Desde la Confederación Patronal de la República
Mexicana (COPARMEX) consideramos que este proceso representa una oportunidad para
consolidar la integración económica regional e impulsar la inversión productiva. La revisión debe
orientarse a preservar la certidumbre y fortalecer el entorno que permita a las empresas planear,
invertir y crecer con una visión de largo plazo.
Aunque América del Norte concentra apenas el 6.25% de la población mundial, genera 30.6
billones de dólares, equivalentes al 29.1% del PIB global, y participa con 7.7 billones de dólares
del comercio internacional, casi una cuarta parte del total mundial (24.1%). Cada minuto se
intercambian 3.6 millones de dólares entre los tres países y alrededor de 17 millones de puestos
de trabajo dependen del comercio regional. En este contexto, la revisión del T-MEC adquiere
una relevancia estratégica para México, ya que más del 80% de nuestras exportaciones se
realizan al amparo del tratado. México se ha consolidado como el principal socio comercial de
Estados Unidos, una relación de beneficio recíproco que fortalece la competitividad de ambas
economías.
El impacto del tratado también se refleja en los resultados que ha generado para nuestra nación.
Entre 1994 y 2024, el comercio de América del Norte se ha multiplicado casi cinco veces, y
desde la entrada en vigor del T-MEC en 2020 se incrementó en un 55%. Adicionalmente, de
acuerdo con las consultas públicas de la Secretaría de Economía, el 84% de las empresas
mexicanas considera que el T-MEC ha tenido un impacto positivo o muy positivo para sus
actividades y para el desarrollo económico del país.
El inicio de esta revisión se da en un contexto que requiere estabilidad para la continuidad del
acuerdo. Conforme a los mecanismos previstos en el propio T-MEC, el tratado permanecerá
vigente, al menos, hasta 2036, independientemente de los resultados de esta primera revisión.
Si bien México y Canadá han manifestado su interés por extender su vigencia por otros 16 años,
los escenarios actuales apuntan a un proceso de revisiones anuales, por lo que resulta
indispensable preservar la estabilidad y la confianza que requieren las decisiones de inversión.
Cualquier escenario de incertidumbre prolongada podría afectar la planeación de proyectos de
largo plazo de las empresas establecidas en la región.
Por ello, esta revisión debe privilegiar una modernización técnica del tratado y evitar cambios
que generen incertidumbre o afecten la planeación de largo plazo de las empresas. Sectores
estratégicos como el automotriz, manufacturero, energético y de infraestructura requieren
reglas claras, certeza jurídica y condiciones que fortalezcan la integración productiva de la
región. Temas como las reglas de origen y el incremento del contenido regional exigen
horizontes de implementación de varios años y no pueden quedar sujetos a ajustes de corto
plazo.
La mejor forma de fortalecer la posición negociadora de México es atender los desafíos internos
que hoy limitan nuestra competitividad. Es indispensable consolidar el Estado de Derechos,
garantizar seguridad para las personas y las empresas, asegurar el acceso a energía suficiente,
confiable y competitiva, e impulsar un entorno que favorezca la inversión productiva y el
crecimiento de las MiPyMEs, que representan más del 99.8% de las empresas del país y
generan cerca del 70% del empleo.
Asimismo, resulta fundamental preservar el carácter técnico del proceso de revisión del T-MEC,
y evitar que se contamine con diferencias políticas en la relación bilateral o con coyunturas de
política interna que puedan poner en riesgo un acuerdo estratégico para el desarrollo de nuestro
país.
El Plan México constituye una oportunidad para fortalecer las capacidades productivas
nacionales, promover lo Hecho en México y consolidar cadenas de valor con un mayor
contenido nacional. El reordenamiento de las cadenas globales de suministro ya está
beneficiando a nuestro país. De acuerdo con el IMCO, con información de la Oficina del Censo
de Estados Unidos, México ha incrementado su participación frente a China en 22 de los 32
principales sectores de importación estadounidense, particularmente en equipo de transporte,
electrónicos, maquinaria industrial, plásticos y muebles.
Al mismo tiempo, es momento de profundizar la integración económica regional y ampliar la
presencia de México en mercados estratégicos. Las oportunidades identificadas durante la
reciente misión empresarial de COPARMEX en Europa confirman el interés de organismos
empresariales e inversionistas por consolidar su relación con nuestro país. La diversificación de
mercados, la internacionalización de las empresas mexicanas y la atracción de nuevas
inversiones deben ampliar las oportunidades de crecimiento para México.
En COPARMEX reiteramos nuestra disposición para contribuir, de manera propositiva y técnica,
al proceso de revisión del T-MEC. El éxito futuro de este acuerdo dependerá de la capacidad
de los tres países para fortalecer la certidumbre y la integración productiva. México cuenta con
el potencial para consolidarse como el principal destino de inversión y manufactura de América
del Norte, siempre que fortalezca las condiciones internas que demanda una economía abierta
y competitiva.






